Wilczyński Nowele

Richard llevaba sentado allí desde hacía casi una hora. Desde que Sophie se había ido, no sabía qué hacer. Cuando la ayudaba, por lo menos se sentía útil. No quería pasar otro año metido en casa, recordando la trágica muerte de Françoise. El accidente se la había llevado tan de repente; todavía no lo había superado. Había ido para un fin de semana a Burdeos, no era la primera vez que estaba aquí. Venían a veces con Françoise y pasaban por ese bar.

PRÓLOGO

El sábado por la noche, con un tiempo desfavorable, Alex Abbot, un abogado del despacho Abbot&Finney, salió del club de yates Sodus B. El lago Ontario era para él como su casa y el viento que arreciaba no le suponía un mayor problema. Al contrario, le hacía subir la adrenalina. Este barco, al igual que todas las cosas que poseía, se lo debía a un cliente que le encargaba numerosos pedidos desde hacía ya algunos años. No lo conocía personalmente y los asuntos del misterioso señor “X” no aparecían en la lista oficial de los asuntos del despacho. A pesar de los grandes beneficios que Alex obtenía de estos encargos, nunca habían aumentado la suma de sus ingresos imponibles.